lunes, 4 de septiembre de 2017

¿Te has imaginado brevemente qué harías si te dicen ‘vas a morir’?


¿Alguna vez te has imaginado brevemente cómo se puede ver, como en las pelvis, te diagnostican una enfermedad terminal?.



Así es, un bocajarro, la joven Paule San Salvador del Valle en un libro desde el momento en que con escasos 22 años en el diagnóstico de cáncer de colon con metástasis en el hígado.

Con admirable serenidad y lucidez, no exenta de coraje, deja tus claras cuentas con el mundo y su pasión por la escritura. Licenciada en Psicología, comienza a escribir una especie de diario. Además de aclarar el sufrimiento de sus padres o vomitar el castigo al que está sometido a su cuerpo con operaciones y quimioterapia, incluye vivencias y fragmentos de su visión crítica ante la vida. El libro, titulado '22', acaba de ver la luz en 266 desgarradoras páginas. Justo siete meses después de la muerte de Paule, de un admirable espíritu luchador. Los beneficios de la venta - a través de internet y de varias librerías de Durango- irán a la ONG Alboan.

Está conectada con ella, como ella asegura, salen de sus tripas y que no dejen indiferente al lector, a quien pregunta sobre lo que «haría si le dijeran que va a morir». «Solo espero que la cicatriz que me parte por la mitad de mar capaz de recordarme cada mañana que soy, qué busco y hacia dónde me dirijo. Un recordatorio de la trivialidad de la gran mayoría de los acontecimientos que se cruzan en el camino », escribe. Junto a pensamientos como este, intercalar frases de grandes escritores o personas anónimas y canciones.

Su juventud no le impide abordar con calidad literaria y madurez una enfermedad que el ayudó un prescindir de lo superfluo y un mostrarse agradecida y satisfecha con su existencia y su propia vida. Su padre, Javier, ha impulsado la publicación alentada por los amigos de la joven.

Con un lenguaje directo

«No éramos muy conscientes de lo que teníamos entre manos, porque cuando lo leí me echó para atrás», explica. Reconoce que el abatió el lenguaje directo y la naturalidad con el que asumir su hija la enfermedad, y el obligó en varias ocasiones interrumpir su lectura, pero «ese deseo de vivir, esas ganas de luchar», le ayudaron a sobrellevar el dolor.

Para Eva Rodríguez, directora de Jesuitak, donde estudió Paule y fue monitora de tiempo libre, su paso por el centro no dejó indiferente a nadie. La recuerda como una «alumna brillante, despierta, carismática y una persona muy humana, alegre y creativa». Sin embargo, el libro le ha permitido ver a una chica valiente y vital que «mira a la muerte y la vida de frente».

Según Rodríguez, una de las impulsoras de la publicación, el libro «es un espejo en el que se puede mirar mucha gente, no sólo para los que sufren esta enfermedad, sino por la vitalidad que enseña Paule ante un hecho así».

El libro está escrito entre mediados de 2013 y finales de 2014. Durante ese tiempo, la joven vasca se embarcar en un estudio de la Universidad de Deusto, estudiar un Master en Ayuda Humanitaria y desarrollar sus prácticas en Bruselas, entre quimio y quimio , pese a que era consciente de que su esperanza de vida era de unos pocos años más. Al mes siguiente de la conclusión de la novela, de subir al Gorbea y gritar «¡vivir!», El cáncer reapareció.

Pero durante ese tiempo, como cuenta Javier en el prólogo, logra «vivir con plenitud», por encima del miedo ante la extinción. Viaja, disfruta de una intensa historia de amor con un joven francés que la acompaña hasta su fallecimiento el 30 de enero de este año. Esos últimos meses «fueron los peores y los mejores de la vida de Paule».

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