lunes, 4 de septiembre de 2017

Cuba inicia proceso electoral, posiblemente último de Castro

Cuba inició un proceso electoral con la salida de Raúl Castro del poder y que por primera vez en más de medio siglo no llevar a la presidencia a un líder histórico de la revolución.


Del 4 al 30 de septiembre los cubanos nominarán en asambleas populares en cada barrio los candidatos a concejales, el primer paso de un sistema intrincado que no permite la presentación de organizaciones partidarias ni la realización de campañas.

Las autoridades informaron que se alistaron 12.515 circunscripciones en todo el país en las cuales se eligen a los representantes municipales el 22 de octubre.

En un segundo paso, en una fecha posterior aún sin determinar, se votaron por los diputados provinciales y nacionales.

Estos diputados, constituidos en la Asamblea Nacional del Poder Popular, son los encargados de designar al presidente y el Consejo de Estado de entre sus miembros.

Castro, de 86 años y quien asumió la presidencia en 2008 tras sustituir a su hermano Fidel Castro, anunció en varias ocasiones que no acepta una reelección, lo que implica que el puesto recaerá en una persona que no pertenece a la llamada generación histórica, es decir, que haya participado en la lucha revolucionaria de fines de los años 50.

El propio Raúl Castro sugirió que la primera magistratura quedara en manos de su primer vicepresidente, Miguel Díaz-Canel. En tanto, se retendría el cargo de primer secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC).

Para los críticos el sistema electoral cubano está controlado casi totalmente por el PCC o sus organizaciones afines y no deja expresar un verdadero desastre o el surgimiento de proyectos alternativos. El gobierno sostiene, en cambio, que este modelo garantiza la inexistencia de una maquinaria electoral clientelista y corrupta.

Díaz-Canel, un ingeniero de 57 años, pasó por todos los niveles de dirección del PCC desde su militancia juvenil hasta convertirse en primer secretario en varias provincias del centro y oriente de la isla, donde se recuerda sus iniciativas y carisma.

Durante la presidencia de Raúl Castro se volvió discreto y hermético, lo que asombró a muchos que lo conocía desde antes y alimentó la especulación de que está probando el destino de algunos predecesores que cayeron en desgracia luego de obtener mucha atención mediática.

En un video filtrado hace semanas el propio Díaz-Canel dejó en claro que el gobierno no paso paso a la disidencia en este proceso electoral.

Hay "seis proyectos que están orientados a las elecciones del 2018 que buscan la gente postular contrarrevolucionaria como se pide a los delegados ... Pueden llegar a la Asamblea Provincial y la Asamblea Nacional y la forma de legitimar dentro de nuestra sociedad civil a la contrarrevolución", dijo Díaz-Canel. "Ahora estamos dando todos los pasos para desacreditar eso", agregó.

La reunión privada entre el Díaz-Canel y los dirigentes del PCC reflejó en el video -que tenía lugar en febrero- mostró el lado más ortodoxo del vicepresidente.

Este video "puede servir para mandar una señal de las intenciones oficiales de no apertura de la política sin embargo que salga como una declaración del gobierno revolucionario. O mar, una comunicación oficiosa, no oficial, de la que se recogen redactores y no se asumen, formalmente, los costos ", dijo a The Associated Press, Armando Chaguaceda, un politólogo y profesor universitario cubano radicado en México.

Para las autoridades la disidencia no es en realidad una oposición legítima sino organizaciones y personajes financiados y orientados desde Estados Unidos y Europa que buscan destruir desde el modelo de cubano y el brazo político de las sanciones impuestas por Washington hace cinco décadas para presionar un cambio de modelo

Así es todo, un grupo de opositores informó que más de 170 candidatos disidentes se presentarán en las asambleas de nominación de delegados para comenzar a tener visibilidad en la población y poner a prueba la ley electoral que brinda la posibilidad a todos los cubanos mayores de 16 años de elegir y ser elegidos.

"Esta elección tiene una importancia porque podría significar la construcción de una democracia desde abajo ... la capacidad de los ciudadanos de elegir entre diferentes rostros, propuestas alternativas", dijo un AP Manuel Cuesta Morúa, coordinador de la plataforma #Otro 18 que nuclea a estos disidentes.

Pero otros opositores criticaron la posición de Morada y sus correligionarios porque, afirmaron, legitiman el proceso electoral.

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